miércoles, 1 de abril de 2015

¿Cómo ser una buena líder?

Déborah



“Barac le respondió: Si tú fueres conmigo, yo iré; pero si no 

fueres conmigo, no iré”
Jueces 4:8

Déborah era una mujer que amaba profundamente a Dios, y tenía una comunión muy íntima con Él, pues era su profeta, además de gobernar a su pueblo, en ese tiempo, previo a la liberación del pueblo de Israel, de las manos del rey Jabín.

Su nombre significa “abeja” siendo muy acertado para ella, pues era una mujer que trabajaba mucho al servicio del pueblo y de Dios, además era muy inteligente y segura de sí misma, para transmitir los mensajes proféticos, que tanto necesitaban los israelitas. 
Lo único que se sabe, sobre su vida privada era que su esposo se llamaba Lapidot, que significa lámpara.[1]  Deborah tenía claro el propósito de Dios para liberar a su pueblo y el cómo hacerlo;
 sabía que como mujer no era adecuado ir al campo de batalla al frente del ejército, pero ante el pedido del guerrero Barac, no pudo negarse, sabiendo que su presencia les aseguraba la voz de Dios,
además de dar animo a los soldados y poder ofrecer consejo en el momento que lo requiriese.

El liderazgo y la valentía de Deborah, le permitieron ser partícipe de una gran batalla, siendo ella una de las protagonistas principales.

Todas nosotras llevamos una gran Deborah interior. Aquella mujer que lucha de frente con las adversidades, propias o de la familia.

 Pero lo que no todas tenemos son las cualidades que Deborah tenía, gracias a su comunicación diaria, íntima y atenta con Dios. Porque en ocasiones nuestra comunicación puede ser diaria e íntima, pero carece de toda la atención en los detalles, lo cual nos lleva a olvidar fácilmente lo que Dios nos ha dicho o mostrado, con respecto a nuestra vida, la de nuestra familia, nuestro papel en la iglesia y nuestro actuar como creyente con el medio que nos rodea.

Las características de las que hablo son aquellas que posee un buen líder. Teniendo claro que líder es una persona que actúa como guía o jefe de un grupo y para que su liderazgo sea efectivo, el resto de los integrantes debe reconocer sus capacidades.[2] 

Cabe anotar que para nosotras, como mujeres creyentes y siervas de Dios, el liderazgo de nuestras vidas lo tiene nuestro amado Dios,  pero también es cierto que debemos ejercer un liderazgo a nuestro alrededor, partiendo de nosotras mismas. Esto nos permitirá crecer cada día y lograr el cumplimento de nuestros sueños, con la ayuda de Dios.

¿Pero, cómo ejercer un buen liderazgo? ¿Cómo lograr impactar, de manera positiva, entre aquellos que nos rodean?

Los siguientes  puntos son imprescindibles,  para lograr resolver las preguntas anteriores:

1. Tener una visión a largo plazo.
2. Ser creativas.
3. No intimidarnos frente a las dificultades.
4. Ser entusiastas y tener una comunicación asertiva.
5. Ser convincentes y tener autoridad.
6. Ser honestas y tener palabra.
7. Ser coherentes de nuestra fe cristina y dar testimonio del amor de     Dios.


[2] http://definicion.de/


[1] Henry Matthew, Comentario Bíblico. CLIE

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