martes, 6 de febrero de 2018

¿Podemos conocer a Dios?

Conocer a Dios

Es muy distinto conocer datos o la vida de una persona en particular, a través de otros o de la lectura de su biografía; a conocerla  personalmente, a hablar con ella o a pasar tiempo con ella, lo que permitiría tener certeza de lo que esa persona es, lo que le gusta, sus metas, etc.
Así mismo es con Dios, muchas personas piensan que por que leen la biblia, memorizan versículos, asisten a los cultos sin falta, colaboran en el templo, diezman, etc; conocen a Dios y creen conocer la voluntad del Señor; pero esto es algo muy distinto a conocer realmente a Dios; y no me siento avergonzada de decirles que cada día debo esforzarme más por conocerle, llegar más a él; porque el Señor me conoce tan bien, pero tan bien, que a veces siento vergüenza de que a pesar de mis fallas y pecados, Él se preocupa por darme todo, pero todo es todo lo que yo quiero por capricho y por necesidad, pero soy consciente de que yo no le conozco lo suficiente, que debo ahondar en su amor por mí.
Para conocer a Dios hay que cumplir con varios requisitos:

1. Entender el sacrificio que Jesús hizo en la cruz por nosotros: su muerte pagó el precio por nuestros pecados. De lo contrario, nuestros pecados no nos permitirían el conocer a Dios.

Jesús no era pecador, pero murió como pecador 2 Cor 5:21, Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.
 En ese tiempo la ley de la muerte era para los pecadores, por eso Pablo dice:
(Gálatas 2:19) Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios.  y todo los que creemos en Cristo somos incorporados a Él en su muerte, pero obviamente también a la nueva vida Romanos 6:3-11 ¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte? 4 Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, a fin de que, así como Cristo resucitó por el poder[a] del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva.

5 En efecto, si hemos estado unidos con él en su muerte, sin duda también estaremos unidos con él en su resurrección. 6 Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado; 7 porque el que muere queda liberado del pecado.

8 Ahora bien, si hemos muerto con Cristo, confiamos que también viviremos con él. 9 Pues sabemos que Cristo, por haber sido levantado de entre los muertos, ya no puede volver a morir; la muerte ya no tiene dominio sobre él. 10 En cuanto a su muerte, murió al pecado una vez y para siempre; en cuanto a su vida, vive para Dios.

11 De la misma manera, también ustedes considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.

En este punto retomo el versículo 6; Es maravilloso darme cuenta como esa vieja mujer murió y con ella los pecados que me tenían prisionera mental y físicamente. Darme cuenta que podía ser libre y buscar una nueva vida sin cargas y sin miedos.
En Gálatas 2: 20 leemos que “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”

El viejo hombre o mujer ha muerto y si Cristo vive en mí, yo vivo por gracia.  Y pues sí,  tengo una vida aquí en la tierra con todas las vicisitudes y necesidades como cualquier ser humano, pero disfrutando de una vida interior en Cristo, con la certeza del amor que nos tiene, lo que se pone de manifiesto cuando Pablo dice que se entregó por su salvación

 2. Pero yo debo entender este sacrificio y recibirlo en mi corazón  Juan 1: 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios
  
El que Jesús fuese crucificado no salva automáticamente a nadie, sino a aquellos que se apropian, o que nos apropiamos por fe a la salvación que Dios ha puesto a disposición de todos aquellos que nos acerquemos con arrepentimiento y fe.
Aceptar a Jesús como nuestro Salvador personal es poner nuestra fe y confianza  en Él. Ninguno de nosotros es salvo por la fe de otros. Nadie es perdonado por hacer ciertas obras. El único camino para ser salvo, es aceptar personalmente a Jesús como nuestro Salvador, confiando en Su muerte como pago por mis pecados, y en Su resurrección como su garantía de la vida eterna
(Juan 3:16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

En muchas ocasiones, hay personas que conocen conceptualmente el    sacrificio que hizo el Señor Jesucristo, pero no le han recibido   genuinamente en el corazón, siguen viviendo una vida, con doble fondo; hoy día conocemos el testimonio de  Cristine D´Clario, quien cuenta a través de entrevistas y un libro, como ella a pesar de vivir una vida mundana en pos de  fama y reconocimiento, era la cabeza de un ministerio de alabanza, pensando incluso estar bien, pues aunque era pecadora Dios actuaba donde ella estaba, porque Dios obra donde Él dispone, sin importar quién este alrededor.

 3. Tener claro la afirmación que hace el Señor Jesús en Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Jesús es el único camino de salvación porque es el único que puede pagar nuestra penalidad por el pecado (Romanos 6:23). Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Jesucristo vive en mi, y si vive en mi yo puedo ir al Padre Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí
 “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

 4.  Estudiar y conocer la palabra de Dios. El Señor ha permitido que le conozcamos a través de sus palabras, es como cuando nos escribimos cartas o notas o emails con nuestro enamorado o esposo. Le conocemos tanto que ya sabemos las muletillas que usa, lo que quiere decirnos en el trasfondo; así es Dios con su palabra, nos muestra sus promesas y su voluntad.
Pero no se puede quedar solo en estudiarla, debemos entenderla, aplicarla y obedecerla; debemos ser fieles a ella.

 5.  Orar y adorar: Acaso fallamos en esto?, no creo, si de algo nos preciamos los creyentes es en que todos los días sin falta oramos y adoramos a Dios, a través de la alabanza; pero es necesario, que la oración y la adoración vayan de la mano con una fe inmensamente grande, acompañada de paciencia y comprensión, para cuando la voluntad de Dios sea distinta a nuestros deseos.

Beneficios de conocer a Dios
Paz
“Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios(2 Pedro 1:2)“. Cuanto más conoces a Dios, más en paz estarás. Seguro que habrá luchas y reveses, pero en medio de ello tendrás una sensación de bienestar porque podrás sentir su cercanía. El conocimiento de Dios es la base de nuestra salvación.
Sabiduría
La sabiduría es ver las cosas de la manera adecuada. La revelación es cuando Dios sobrepasa las limitaciones de nuestra mente y nos muestra cosas que de otra forma no sabríamos. En lugar de encontrar solución a los problemas de la vida sólo ocasionalmente, puedes caminar a diario en el “espíritu de sabiduría y revelación”.
“espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Él“. (Efesios 1:17)
Bendiciones
Cuanto más conoces a Dios y obedeces su voluntad, más experimentarás sus bendiciones. Guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos” (Deuteronomio 4:40).
La bendición ya está, y es el conocer a Dios, el estar cerca de Él, el sentirlo, el tenerlo, el comunicarme con Él, saber que me ama, que murió por mí,  el saber que me conoce, que no me niega nada, que si le pido me da, que si le pido más….más me da.


*Recopilación y Reflexiones personales, posteriores a diversas lecturas.

martes, 2 de enero de 2018

¡¡¡ 2018 !!!


Iniciar un nuevo año, es algo fantástico; porque Dios nos ha dado la oportunidad de comenzar un periodo de tiempo que, seguramente llegará con grandes y maravillosas sorpresas. Cada año, nos hacemos muchas promesas de cambios, de inicios y de propósitos. Algunos se cumplen y otros no; pero lo más importante es que intentamos cumplir con todo lo propuesto en nuestro corazón, dando lo mejor, y teniendo la certeza de que Dios siempre está con nosotras para levantarnos, ayudarnos y acompañarnos en todos nuestros momentos de alegría o confusión.

 Génesis 1:1, nos muestra que toda la maravillosa creación de Dios tuvo un principio, y estoy segura que en el corazón del buen Dios, hubo antes, un hermoso plan para con todo. Si leemos con detenimiento el primer capítulo, podemos darnos cuenta que el Señor en su infinita sabiduría, comenzó de lo general a lo particular, organizando primero la base de todo lo que habría de crear. Lo anterior, además del trasfondo espiritual, tiene la intención de enseñarnos a ser buenas planificadoras, como Él.
Es decir, necesitamos hacer un plan de acción, que nos lleve a la consecución de nuestras metas este 2018. Para esto debemos tener claro, que es lo nuevo que queremos alcanzar, que proyectos de nuestro plan de vida debemos  afianzar y que queremos cambiar.

Las metas nuevas son aquellas que recién se instalan en nuestros pensamientos y corazones, son aquellos proyectos con los que hemos soñado y no hemos podido realizar, en cualquier área de nuestra vida personal, profesional, espiritual o emocional. Los propósitos que queremos afianzar, son las acciones que hemos estado desarrollando desde un tiempo atrás, y que aunque van por buen camino, necesitan continuar mejorando. Finalmente, están aquellas actitudes o proyectos que por falta de proyección o porque simplemente no han traído paz y bienestar a nuestra vida, deben ser modificados totalmente.
Escribamos específicamente que objetivo tenemos, en que tiempo queremos lograrlo, que necesitamos para hacerlo, que acciones debemos llevar a cabo  y lo más importante; orar, para poner en manos de Dios lo planeado y lograr, si es su voluntad, su bendición.

martes, 3 de enero de 2017

¡Busca tu propósito para el 2017!

Propósito
Sustantivo masculino

v  Voluntad o intención de hacer una cosa.
v  Objetivo que tiene una cosa o una acción.

Todos los seres humanos tenemos propósitos diarios para nuestra vida, algunos son buenos y alcanzables, otros no tanto; pero la regla general de casi todos nuestros propósitos,  es que han sido propuestos en nuestra mente y corazón, contando solo con nuestras fuerzas y estrategias; pensando en nuestro bienestar y comodidad

¿Alguna vez te has detenido a pensar en cuál es nuestro mayor propósito en la vida, teniendo en cuenta claro está, nuestro entorno familiar y social?

La palabra propósito, es un sustantivo masculino y paradójicamente, creo que las personas que más nos cuestionamos, el para qué vinimos a este mundo, somos las mujeres. Nosotras siempre estamos pensando, que estoy haciendo y que voy a hacer, para las múltiples facetas que tenemos; como el ser mejor persona,  mejor hija, mejor hermana, mejor madre, mejor profesional, etc; pero viene una pregunta a mi cabeza: pensamos en ¿cómo ser mejor hija y sierva de Dios? O nos cuestionamos ¿Cuáles son los planes de Dios para nuestra vida?, o mejor aún nos preguntamos ¿Cuál es el propósito de Dios para nuestra hermosa existencia?

Si usted querida amiga, conoce de Dios, es maravilloso; eso significa que nuestro Padre Celestial, la tuvo y la tiene en sus planes desde el principio de los tiempos. No es una noticia nueva, pero si debe de sorprendernos cada día, porque sus bendiciones para con cada una de nosotras nos da la oportunidad de conocer su amor de primera mano, porque somos sus hijas escogidas por Él, con un propósito hermoso en nuestra vida.

No es fácil saber, que quiere Dios para con nosotras; pero tampoco es imposible no conocerlo, basta perseverar día a día en nuestra comunión con el Señor y así tendremos certeza de que ruta debemos seguir.
La biblia nos muestra muchos ejemplos de mujeres guerreras, valientes, perseverantes, humildes, aventureras, planificadores, en fin son tantas cualidades que podríamos aplicar a todas aquellas que ayudaron a establecer el reino de Dios, que me quedaría corta en nombrar algunas; pero lo importante es aprender de ellas: el cómo lograr el éxito de acuerdo a los planes de Dios.

El 2017 es un año muy especial, porque debemos tener claro, que queremos hacer y los sueños por los cuales luchar, teniendo siempre en nuestra mente y en nuestro corazón la certeza del apoyo de Dios nuestro Señor.

Para este año la propuesta es estudiar, a la par con todas nuestras lectoras de la agenda devocional Godblessyou, un poco la vida de tres mujeres esforzadas y valientes, que a pesar de las circunstancias cumplieron con el propósito que Dios tenía para con ellas, con aciertos y equivocaciones, claro que sí; pero ¿quién no se equivoca? Y a pesar de la equivocación, ¿quién no ha recibido de Dios una frase de aliento a través de su palabra?


A lo largo del año, veremos como Rahab siendo una prostituta; Rebeca madre controladora y María una mujer humilde pese a su linaje y misión; llegaron a conocer la voluntad del Padre y lo más importante aún, la cumplieron.

Además de lo anterior podremos seguir diariamente los versículos propuestos para memorizar, estudiar y analizar, a través de nuestra página en facebook. 
Aquí les dejo el link o también pueden hacer click en el botón que está al lado derecho.
https://www.facebook.com/GodblessyouAgenda/?ref=settings
¡Dios les bendiga!



domingo, 21 de febrero de 2016

Agenda-Devocional 2016

"Hemos empezado un nuevo año, la actitud que tengamos de cara a los días por venir, será determinante para construir y caminar exitosamente en nuestro proyecto de vida.

Definitivamente como mujeres en este momento tenemos mucho para pensar: ¿Qué haré? ¿Cómo lo haré? ¿Qué espero alcanzar? ¿Cuándo?
Es emocionante contar con 366 días (este año es bisiesto), un día más por conquistar! Pero es probable que sea abrumador no tener claridad y mucho menos el control de los meses que están delante; por eso es necesario recordar que en los momentos cuando la vida se quiere llenar de tonos grises y confusión, todas necesitamos una palabra que nos edifique; que dé vida a nuestra alma, nos reconforte y nos llene de aliento para continuar. Esas palabras salen directamente de la boca de Dios, Él es la pieza clave en la articulación de cada sueño y es un refrigerio encontrarlo de manera oportuna, siempre que lo buscamos.

Por segundo año consecutivo podremos contar con una guía espiritual al alcance de nuestras manos. Con un modelo para planificar nuestro año mes a mes y versos bíblicos para cada día; la "Agenda-Devocional God Bless You" se convierte en una herramienta refrescante para vivir y terminar un año victorioso. Así que caminemos de la mano de Dios, Él nos dará la fuerza que nos falta y la sabiduria para elegir siempre lo mejor para nosotras y los que nos rodean.

¡Vivamos cada día con alegría, sin dudas o temores porque todas somos valiosas, hermosas y capaces!"

Palabras de la Rev. Sandra Patiño, en el prólogo de la Agenda-Devocional 2016



GOD BLESS YOU

martes, 28 de julio de 2015

La milla extra




Mateo 5:41 
“Y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos”

Dios nos da una milla extra, cada vez que le pedimos que nos ayude con nuestra carga. Sus promesas son generosas e incluso tienen tinte de ilimitadas, somos nosotros los que con nuestro comportamiento y actitud le ponemos fecha de expiración. Cada vez que acudimos a Él, recibimos aún más de lo pensado, tanto que nos sorprende y nos lleva a experimentar lo que es ser hijo de Dios.

Isaías 40:31 “pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”

Mateo 7:7 “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.”

Filipenses 4:19 “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.”

Isaías 41:10 “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”

Josué 1:9 “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”


Al hacerse hombre a través de su hijo Jesucristo, Dios no solo da una milla extra, creo que son miles las que nos ofreció en la cruz, porque Jesús derramó su sangre y sufrió, literalmente, hasta el último suspiro de vida para nuestra redención y salvación.

A partir del versículo 38 del capítulo 5 de Mateo, Jesucristo  nos enseña  la ley del amor...


Estos versículos recogen enseñanzas que, si no son practicadas por nosotros, de nada nos valdrá leer la biblia, orar, ayunar, alabar, etc; ya que el verdadero amor al prójimo, nos permitirá ser reconocidos como hijos, por nuestro padre celestial que está en los cielos y que hace salir el sol, sobre los buenos y los malos (versículo 45)

Lo que nos diferencia de aquellos que no conocen a Dios es el esfuerzo que hemos hecho por tener una vida diferente, una vida que se centra en Jesús y en alcanzar al menos un poco de su santidad y de su excelencia. Dar siempre más y lo mejor, es lo que Jesús nos quiso enseñar, al decir que debíamos recorrer una milla más, en todos los aspectos de nuestra vida.

Jesucristo nos reta a caminar una milla extra en:

Nuestra relación con Dios; no es solo limitarnos a orar pidiendo el favor que necesitamos diariamente; sino establecer una relación permanente e íntima con el Señor, a través de la lectura de su palabra, de compartir tus tristezas y  alegrías, tus sueños e ilusiones en función de su palabra y buscar siempre su aprobación en cada uno de los pasos que des.

Nuestro servicio en la iglesia y fuera de ella; al hablar del servicio debo tener claro que mis talentos deben ser aprovechados tanto en la iglesia como fuera de ella. Debo pensar que servir en la casa de Dios, es precisamente para Él, aunque de esta forma se beneficien todos los miembros de la iglesia, pero que mejor que servir al prójimo que tanto ama Dios. Esto no debemos verlo como una obligación, sino como el privilegio de hacer algo que espera Dios que hagamos.

En nuestra familia; debo estar atento a dar la milla extra cada día del día y no solamente en el servicio de bienestar físico, sino en ser un atalaya permanente, cuidando de los hijos, del esposo o esposa, orando, enseñando a orar y a dar tiempo a Dios, a cumplir con sus preceptos y a tener a Dios como eje principal en nuestras vidas y hogares.

con nuestros diezmos y ofrendas, no debo limitarme únicamente a la norma, no. Es decir debo seguir la ordenanza de Dios, de llevar los diezmos al alfolí, pero si me es posible diezmar, ofrendar y sembrar; debo hacerlo con agrado, con alegría porque se, que de esta manera la obra se multiplica y la casa del Señor goza de prosperidad económica. Siendo esto de doble bendición para mi vida y la de mi familia, porque el que abundantemente siembra, abundantemente cosechará.

Al compartir la palabra de Dios, a aquellos que no la conocen o no la viven; debo esforzarme por dar la milla extra, ya que mi testimonio de vida, es la carta de presentación del evangelio que quiero dar a conocer. No puedo hablar de que Dios es amor, cuando todo el tiempo busco pelea, o que Dios nos bendice cuando soy una persona negativa y triste.

En el trabajo o en el estudio; la milla extra en estas áreas de nuestra vida, simplemente nos llevarán a encontrar la excelencia en todo lo que haga, como profesional, como empleada, como empresaria, o simplemente como una estudiante; sin importar la edad que tenga.

Damos la milla extra cuando logramos:

Poner la otra mejilla.
Dar cuando te piden.
Prestar cuando te piden prestado.
Amar a nuestros enemigos.
Orar por quienes nos persiguen.
Amar al prójimo como a nosotros mismos.
Tratar a los demás como queremos ser tratados nosotros.

v  Finalmente quiero compartir con ustedes que, cuando somos personas que estamos dispuestos a ser excelentes y hacer más de lo que debemos, somos seres humanos que marcamos la diferencia a nuestro alrededor, logrando alcanzar nuestras metas e impactando a través del servicio.


 Recordemos lo hermoso que hizo Jesús, recorrió esa milla extra por amor a nosotros. No solo trajo el mensaje del Padre, sino que murió por nosotros.

Árbol de Guayacán. (Popayán-Cauca)


domingo, 31 de mayo de 2015

Cambiar...¿Para qué?

Las mujeres somos expertas en hacer cambios: cambiamos el ropero, cambiamos de lugar los muebles, cambiamos, si nos toca, todos los días de bolso, de zapatos, de menú, de dietas, cambiamos las rutinas del gym; incluso cambiamos de cosméticos con cierta frecuencia, en fin, cambiamos lo que nos toca cambiar para vernos mejor. 
Pero, que difícil se nos hace cambiar aquello que no, nos permite crecer interiormente y nos escudamos simplemente en la frase: Yo soy así, no voy a cambiar. 

Que fácil sería, si cada una de nosotras hiciera cambios que permitieran mejorar, aquello que no estamos haciendo bien. Porque como seres humanos sabemos que podemos fallar y afectar negativamente nuestro entorno. 
Como mujeres profesionales, madres, esposas, amigas, miembros de una comunidad; tenemos la responsabilidad de dar cada día lo mejor, pero necesitamos trabajar interiormente  para que así sea.

¿Cómo saber lo que tengo que cambiar?

Primeramente ora y habla con Dios. Él te escucha y si tú, prestas atención,  le escucharas y podrás darte cuenta cuanto te ama y los planes tan hermosos que tiene para con cada una de nosotras. Lo más importante es nuestra relación con el Señor, esta debe ser íntima y llena de detalles para con Él. 
Sino es así, cambia. Que nuestra ofrenda de alabanza y adoración sea diaria, que vivamos en el amor que nos tiene y conforme a su voluntad, siempre listas a servirle de corazón.

Hay tres áreas que nos preocupan y en las cuales podemos estar fallando:

  • Nuestros hijos son el reflejo de lo que viven en el hogar. Observemos como es su desempeño en el colegio, como se relaciona con sus amigos, cuales son sus hobbies, que hace para superar sus obstáculos; en fin, evaluemos como estamos guiando  su vida y seamos objetivas, para aceptar aquello que no esta funcionando muy bien y cambiemos. Organicemos rutinas de estudio con ellos, revisemos sus redes sociales, practiquemos deportes en conjunto, promovamos más charla y menos regaños y por sobretodo fortalezcamos su vida espiritual.

  • Nuestros esposos,  necesitan una dos en uno (esposa y amiga) alegre, optimista, bonita, segura de si misma y amorosa. Estamos en está tónica o nos hemos vuelto cantaletas, negativas, exigentes y sin un poquito de amor y pasión? Piénsalo y si es así, cambia. No importa lo que tengas que hacer, cambia de actitud. Arréglate para esperarlo después del trabajo, aprende a reír con él, sal a caminar, sacrifícate y mira un partido por t.v, invítalo a cine, dialoga, perdona si te ha ofendido, enséñale a ser detallista, ora junto a él y ora por él;  valora el esposo que Dios te dio.

  • Nuestros trabajos deben ser de bendición. Trata de estar en un lugar donde te valoren como profesional; sirve en tu lugar de trabajo, como si lo hicieras para Dios. Habla bien de tu empleo, esfuérzate por ser mejor cada día y trata de hacer lo que más te gusta. Si sientes que tu trabajo es horrible, cambia. Busca uno nuevo, donde te sientas feliz, donde seas creativa y donde se te valore. O mejor aún, emprende tu propia empresa. Dios te dará la victoria.
Dios nos ama con nuestros defectos y virtudes; pero Él quiere que cada día seamos mejores y para esto debemos creer y crecer en nuestra fe. 

"Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas"                       Mateo 6.33

domingo, 17 de mayo de 2015

¡Mujeres felices!

Perdonar....te hace feliz.



"Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador,
Y grande en misericordia para con todos los que te invocan."

Salmo 86:5 RVR

El señor Jesucristo, a punto de morir pidió perdón para aquellos insensatos que lo estaban crucificando;¿Imaginan ustedes el dolor físico y moral que sentía en ese momento? Él a punto de morir y solo pensaba en perdonar. Esto nos muestra cuan grande y valioso es el perdón, pero no para aquellos que nos han herido o nos han hecho daño; no, es valioso para nosotros. 
Las mujeres somos unos seres maravillosos, con grandes cualidades y fortalezas, pero también con fallas que en ocasiones  frenan las tantas bendiciones que Dios tiene para nosotras. Una de ellas es que no perdonamos fácilmente. Muchas veces nos escudamos en que ya hemos perdonado, pero no hemos olvidado. Y esto en la práctica, viene siendo lo mismo que no perdonar.
Jesús le enseñó a Pedro, que el perdón es un regalo que debemos dar, no una, sino muchas veces. En Mateo 18: 21-22 nos dice:

"21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?
22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete."

Así que debemos estar dispuestas a perdonar muchas veces y esto no quiere decir que seamos personas faltas de carácter, o que no enfrentemos nuestras luchas y a nuestros adversarios con dignidad y valentía.

Beneficios del perdón.

  • Salud: La paz que da el perdón, nos permite estar tranquilas. Los niveles de estrés bajan y podremos disfrutar de nuestras actividades cotidianas sin apuros, ni afanes. Además de lo anterior, el no tener rencor, favorece los niveles de la presión arterial y nuestro corazón funcionará de manera óptima.
  • Paz interior: Debemos guardar nuestro corazón de contiendas, pués de él, mana la vida. Filipenses 4: 6-7, nos exhorta a estar tranquilas y poner todas nuestras cargas delante del Señor, y así disfrutar de la paz que tanto anhelamos. 
"Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús."  

La paz interior permite que,  nuestro semblante sea sereno, que nuestras palabras sean edificantes y cautas;  y que nuestras acciones siempre busquen ser consecuentes con la palabra de Dios.
  • Motivación y creatividad: Suena un tanto extraño, pero cuando perdonamos, es como si quitaramos un velo oscuro de nuestro ser. Al suceder esto, podemos darnos el lujo de crear nuevos planes para nuestra vida, y sentimos una real motivación a ser mejores seres humanos cada día, cualquiera que sea el área en que nos desempeñemos.
Al hablar de una real motivación me refiero a una motivación intrínseca, es decir, aquella que nace de uno mismo. Este tipo de motivación no busca resultados, sino que encuentra importante el proceso en sí. Es decir, al perdonar a alguien, no estoy buscando ser amiga o lograr algo material, estoy es dejando que el Espirítu Santo de Dios, actue en mi, permitiendo sentir el amor de Jesucristo por mis semejantes.

¡Seamos mujeres perdonadoras, mujeres felices, mujeres que impactan!