Emprender: v. tr. Empezar a hacer alguna cosa, especialmente cuando exige esfuerzo y trabajo. Acometer.
La anterior definición la tome del portal "The free Dictionary" , pero palabras más o palabras menos, es la definición que se puede encontrar en otros diccionarios. Y la he traído hoy, porque esta hermosa palabra, la debemos usar en todos los momentos de nuestra vida. En la publicación anterior, hablamos sobre el emprendimiento empresarial y planteaba algunas preguntas relacionadas con ello; pero quería aclarar el hecho de que como mujeres, no solo podemos emprender en negocios o empresas propias; también podemos emprender proyectos en nuestros hogares o empleos, lo único que necesitamos es motivación, imaginación y trabajo.
Necesitamos apropiarnos de nuestro papel de líder en el hogar, ya sea que seamos casadas o solteras, motivando a aquellos que nos rodean, a ser mejores seres humanos cada día.
Desde un simple plan de fin de semana, hasta la organización de planes de ahorro para la vejez o la universidad, debe gestarse en nuestra mente y corazón para el bien de los nuestros. Pasando obviamente por proyectos más "fáciles" de desarrollar como el cambio de cortinas, pintura nueva, un pequeño huerto o plantas nuevas para nuestros espacios en casa.
Desde un simple plan de fin de semana, hasta la organización de planes de ahorro para la vejez o la universidad, debe gestarse en nuestra mente y corazón para el bien de los nuestros. Pasando obviamente por proyectos más "fáciles" de desarrollar como el cambio de cortinas, pintura nueva, un pequeño huerto o plantas nuevas para nuestros espacios en casa.
Por último y no menos importante, debemos ser emprendedoras con nosotras mismas. Busquemos la forma de cuidar nuestra salud, de hacer deporte, de alimentarnos mejor, de mejorar nuestro estilo de vida; al final esto se verá reflejado en nuestras relaciones familiares.
La palabra de Dios en Filipenses 2: 3-8 (NVI), nos enseña de una forma muy puntual, como debe ser la forma de actuar, de una persona que ejerce un liderazgo, ya sea en casa, en el trabajo o en su empresa.
La palabra de Dios en Filipenses 2: 3-8 (NVI), nos enseña de una forma muy puntual, como debe ser la forma de actuar, de una persona que ejerce un liderazgo, ya sea en casa, en el trabajo o en su empresa.
"3 No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. 4 Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás.
5 La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús,
6 quien, siendo por naturaleza Dios,
no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse.
7 Por el contrario, se rebajó voluntariamente,
tomando la naturaleza de siervo
y haciéndose semejante a los seres humanos.
8 Y al manifestarse como hombre,
se humilló a sí mismo
y se hizo obediente hasta la muerte,
¡y muerte de cruz!"
no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse.
7 Por el contrario, se rebajó voluntariamente,
tomando la naturaleza de siervo
y haciéndose semejante a los seres humanos.
8 Y al manifestarse como hombre,
se humilló a sí mismo
y se hizo obediente hasta la muerte,
¡y muerte de cruz!"
Dios quiere que seamos líderes, pero líderes de servicio. Es decir que cuidemos y sirvamos a nuestro prójimo. Que les ayudemos a desarrollar sus talentos.
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