martes, 28 de julio de 2015

La milla extra




Mateo 5:41 
“Y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos”

Dios nos da una milla extra, cada vez que le pedimos que nos ayude con nuestra carga. Sus promesas son generosas e incluso tienen tinte de ilimitadas, somos nosotros los que con nuestro comportamiento y actitud le ponemos fecha de expiración. Cada vez que acudimos a Él, recibimos aún más de lo pensado, tanto que nos sorprende y nos lleva a experimentar lo que es ser hijo de Dios.

Isaías 40:31 “pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”

Mateo 7:7 “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.”

Filipenses 4:19 “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.”

Isaías 41:10 “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”

Josué 1:9 “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”


Al hacerse hombre a través de su hijo Jesucristo, Dios no solo da una milla extra, creo que son miles las que nos ofreció en la cruz, porque Jesús derramó su sangre y sufrió, literalmente, hasta el último suspiro de vida para nuestra redención y salvación.

A partir del versículo 38 del capítulo 5 de Mateo, Jesucristo  nos enseña  la ley del amor...


Estos versículos recogen enseñanzas que, si no son practicadas por nosotros, de nada nos valdrá leer la biblia, orar, ayunar, alabar, etc; ya que el verdadero amor al prójimo, nos permitirá ser reconocidos como hijos, por nuestro padre celestial que está en los cielos y que hace salir el sol, sobre los buenos y los malos (versículo 45)

Lo que nos diferencia de aquellos que no conocen a Dios es el esfuerzo que hemos hecho por tener una vida diferente, una vida que se centra en Jesús y en alcanzar al menos un poco de su santidad y de su excelencia. Dar siempre más y lo mejor, es lo que Jesús nos quiso enseñar, al decir que debíamos recorrer una milla más, en todos los aspectos de nuestra vida.

Jesucristo nos reta a caminar una milla extra en:

Nuestra relación con Dios; no es solo limitarnos a orar pidiendo el favor que necesitamos diariamente; sino establecer una relación permanente e íntima con el Señor, a través de la lectura de su palabra, de compartir tus tristezas y  alegrías, tus sueños e ilusiones en función de su palabra y buscar siempre su aprobación en cada uno de los pasos que des.

Nuestro servicio en la iglesia y fuera de ella; al hablar del servicio debo tener claro que mis talentos deben ser aprovechados tanto en la iglesia como fuera de ella. Debo pensar que servir en la casa de Dios, es precisamente para Él, aunque de esta forma se beneficien todos los miembros de la iglesia, pero que mejor que servir al prójimo que tanto ama Dios. Esto no debemos verlo como una obligación, sino como el privilegio de hacer algo que espera Dios que hagamos.

En nuestra familia; debo estar atento a dar la milla extra cada día del día y no solamente en el servicio de bienestar físico, sino en ser un atalaya permanente, cuidando de los hijos, del esposo o esposa, orando, enseñando a orar y a dar tiempo a Dios, a cumplir con sus preceptos y a tener a Dios como eje principal en nuestras vidas y hogares.

con nuestros diezmos y ofrendas, no debo limitarme únicamente a la norma, no. Es decir debo seguir la ordenanza de Dios, de llevar los diezmos al alfolí, pero si me es posible diezmar, ofrendar y sembrar; debo hacerlo con agrado, con alegría porque se, que de esta manera la obra se multiplica y la casa del Señor goza de prosperidad económica. Siendo esto de doble bendición para mi vida y la de mi familia, porque el que abundantemente siembra, abundantemente cosechará.

Al compartir la palabra de Dios, a aquellos que no la conocen o no la viven; debo esforzarme por dar la milla extra, ya que mi testimonio de vida, es la carta de presentación del evangelio que quiero dar a conocer. No puedo hablar de que Dios es amor, cuando todo el tiempo busco pelea, o que Dios nos bendice cuando soy una persona negativa y triste.

En el trabajo o en el estudio; la milla extra en estas áreas de nuestra vida, simplemente nos llevarán a encontrar la excelencia en todo lo que haga, como profesional, como empleada, como empresaria, o simplemente como una estudiante; sin importar la edad que tenga.

Damos la milla extra cuando logramos:

Poner la otra mejilla.
Dar cuando te piden.
Prestar cuando te piden prestado.
Amar a nuestros enemigos.
Orar por quienes nos persiguen.
Amar al prójimo como a nosotros mismos.
Tratar a los demás como queremos ser tratados nosotros.

v  Finalmente quiero compartir con ustedes que, cuando somos personas que estamos dispuestos a ser excelentes y hacer más de lo que debemos, somos seres humanos que marcamos la diferencia a nuestro alrededor, logrando alcanzar nuestras metas e impactando a través del servicio.


 Recordemos lo hermoso que hizo Jesús, recorrió esa milla extra por amor a nosotros. No solo trajo el mensaje del Padre, sino que murió por nosotros.

Árbol de Guayacán. (Popayán-Cauca)


domingo, 31 de mayo de 2015

Cambiar...¿Para qué?

Las mujeres somos expertas en hacer cambios: cambiamos el ropero, cambiamos de lugar los muebles, cambiamos, si nos toca, todos los días de bolso, de zapatos, de menú, de dietas, cambiamos las rutinas del gym; incluso cambiamos de cosméticos con cierta frecuencia, en fin, cambiamos lo que nos toca cambiar para vernos mejor. 
Pero, que difícil se nos hace cambiar aquello que no, nos permite crecer interiormente y nos escudamos simplemente en la frase: Yo soy así, no voy a cambiar. 

Que fácil sería, si cada una de nosotras hiciera cambios que permitieran mejorar, aquello que no estamos haciendo bien. Porque como seres humanos sabemos que podemos fallar y afectar negativamente nuestro entorno. 
Como mujeres profesionales, madres, esposas, amigas, miembros de una comunidad; tenemos la responsabilidad de dar cada día lo mejor, pero necesitamos trabajar interiormente  para que así sea.

¿Cómo saber lo que tengo que cambiar?

Primeramente ora y habla con Dios. Él te escucha y si tú, prestas atención,  le escucharas y podrás darte cuenta cuanto te ama y los planes tan hermosos que tiene para con cada una de nosotras. Lo más importante es nuestra relación con el Señor, esta debe ser íntima y llena de detalles para con Él. 
Sino es así, cambia. Que nuestra ofrenda de alabanza y adoración sea diaria, que vivamos en el amor que nos tiene y conforme a su voluntad, siempre listas a servirle de corazón.

Hay tres áreas que nos preocupan y en las cuales podemos estar fallando:

  • Nuestros hijos son el reflejo de lo que viven en el hogar. Observemos como es su desempeño en el colegio, como se relaciona con sus amigos, cuales son sus hobbies, que hace para superar sus obstáculos; en fin, evaluemos como estamos guiando  su vida y seamos objetivas, para aceptar aquello que no esta funcionando muy bien y cambiemos. Organicemos rutinas de estudio con ellos, revisemos sus redes sociales, practiquemos deportes en conjunto, promovamos más charla y menos regaños y por sobretodo fortalezcamos su vida espiritual.

  • Nuestros esposos,  necesitan una dos en uno (esposa y amiga) alegre, optimista, bonita, segura de si misma y amorosa. Estamos en está tónica o nos hemos vuelto cantaletas, negativas, exigentes y sin un poquito de amor y pasión? Piénsalo y si es así, cambia. No importa lo que tengas que hacer, cambia de actitud. Arréglate para esperarlo después del trabajo, aprende a reír con él, sal a caminar, sacrifícate y mira un partido por t.v, invítalo a cine, dialoga, perdona si te ha ofendido, enséñale a ser detallista, ora junto a él y ora por él;  valora el esposo que Dios te dio.

  • Nuestros trabajos deben ser de bendición. Trata de estar en un lugar donde te valoren como profesional; sirve en tu lugar de trabajo, como si lo hicieras para Dios. Habla bien de tu empleo, esfuérzate por ser mejor cada día y trata de hacer lo que más te gusta. Si sientes que tu trabajo es horrible, cambia. Busca uno nuevo, donde te sientas feliz, donde seas creativa y donde se te valore. O mejor aún, emprende tu propia empresa. Dios te dará la victoria.
Dios nos ama con nuestros defectos y virtudes; pero Él quiere que cada día seamos mejores y para esto debemos creer y crecer en nuestra fe. 

"Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas"                       Mateo 6.33

domingo, 17 de mayo de 2015

¡Mujeres felices!

Perdonar....te hace feliz.



"Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador,
Y grande en misericordia para con todos los que te invocan."

Salmo 86:5 RVR

El señor Jesucristo, a punto de morir pidió perdón para aquellos insensatos que lo estaban crucificando;¿Imaginan ustedes el dolor físico y moral que sentía en ese momento? Él a punto de morir y solo pensaba en perdonar. Esto nos muestra cuan grande y valioso es el perdón, pero no para aquellos que nos han herido o nos han hecho daño; no, es valioso para nosotros. 
Las mujeres somos unos seres maravillosos, con grandes cualidades y fortalezas, pero también con fallas que en ocasiones  frenan las tantas bendiciones que Dios tiene para nosotras. Una de ellas es que no perdonamos fácilmente. Muchas veces nos escudamos en que ya hemos perdonado, pero no hemos olvidado. Y esto en la práctica, viene siendo lo mismo que no perdonar.
Jesús le enseñó a Pedro, que el perdón es un regalo que debemos dar, no una, sino muchas veces. En Mateo 18: 21-22 nos dice:

"21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?
22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete."

Así que debemos estar dispuestas a perdonar muchas veces y esto no quiere decir que seamos personas faltas de carácter, o que no enfrentemos nuestras luchas y a nuestros adversarios con dignidad y valentía.

Beneficios del perdón.

  • Salud: La paz que da el perdón, nos permite estar tranquilas. Los niveles de estrés bajan y podremos disfrutar de nuestras actividades cotidianas sin apuros, ni afanes. Además de lo anterior, el no tener rencor, favorece los niveles de la presión arterial y nuestro corazón funcionará de manera óptima.
  • Paz interior: Debemos guardar nuestro corazón de contiendas, pués de él, mana la vida. Filipenses 4: 6-7, nos exhorta a estar tranquilas y poner todas nuestras cargas delante del Señor, y así disfrutar de la paz que tanto anhelamos. 
"Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús."  

La paz interior permite que,  nuestro semblante sea sereno, que nuestras palabras sean edificantes y cautas;  y que nuestras acciones siempre busquen ser consecuentes con la palabra de Dios.
  • Motivación y creatividad: Suena un tanto extraño, pero cuando perdonamos, es como si quitaramos un velo oscuro de nuestro ser. Al suceder esto, podemos darnos el lujo de crear nuevos planes para nuestra vida, y sentimos una real motivación a ser mejores seres humanos cada día, cualquiera que sea el área en que nos desempeñemos.
Al hablar de una real motivación me refiero a una motivación intrínseca, es decir, aquella que nace de uno mismo. Este tipo de motivación no busca resultados, sino que encuentra importante el proceso en sí. Es decir, al perdonar a alguien, no estoy buscando ser amiga o lograr algo material, estoy es dejando que el Espirítu Santo de Dios, actue en mi, permitiendo sentir el amor de Jesucristo por mis semejantes.

¡Seamos mujeres perdonadoras, mujeres felices, mujeres que impactan!

viernes, 1 de mayo de 2015

Una mujer, conforme al corazón de Dios...


En muchas ocasiones, queremos que Dios nos escuche y responda a nuestras peticiones, hechas a través de la oración; de forma rápida y de acuerdo a nuestros deseos. 
Pero, nos hemos preguntado si estamos en sintonía con nuestro amado Padre Celestial?, Estamos haciendo nuestro mayor esfuerzo, por agradarlo?, Somos seres humanos,  conforme al corazón de Dios?
Son preguntas muy complejas de responder, pero si cada día nos esforzamos por llegar a Dios con un corazón alabador, un corazón obediente, un corazón amoroso, un corazón agradecido y un corazón que sirve; estaremos logrando nuestra meta de acercarnos a Él y lo más importante, permanecer bajo su manto de bendición.

Un corazón que alaba y adora:
"Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. 

    Jehová Dios mío, te alabaré para siempre." Salmos 30:

"En aquel tiempo, Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños." Mateo 11:25

Nuestro deber como hijas de Dios, es alabarle y adorarle, en todo momento. No debemos callar nuestras alabanzas y nuestra adoración, porque nos permitirá crear lazos más fuertes con El Señor; nuestra relación será cada vez más intima y llena de amor lo cual nos llevará a tener plena confianza en Él y nuestra fe crecerá.
 Hasta Jesús alabó al Padre Celestial, él a pesar de ser su hijo, tenía muy claro que Dios, era el Señor de los cielos y la tierra. Lo anterior también nos muestra que el mantener un corazón alabador y adorador, nos convierte en  seres humildes que obedecen y sirven a Dios.

Un corazón obediente:
Que incline nuestro corazón hacia él, para que sigamos todos sus caminos y cumplamos los mandamientos, decretos y leyes que les dio a nuestros antepasados. 59 Y que día y noche el Señor tenga presente todo lo que le he suplicado, para que defienda la causa de este siervo suyo y la de su pueblo Israel, según la necesidad de cada día.
1 Reyes 8:58-59

Nada mejor que un corazón obediente. La palabra de Dios es clara, si obedecemos sus mandamientos, seremos bendecidas con la complacencia de nuestro amado Dios, recibiremos sus promesas y estaremos en bendición, no solo nosotras, sino aquellos quienes nos rodean. El ejemplo es el mejor método de enseñanza, y si nuestro ejemplo es de obediencia a las leyes de Dios, nuestra familia aprenderá de una forma natural a seguir los designios del Padre y a obedecer sus mandatos. 
Las que somos madres de familia, reconocemos lo placentero que es tener hijos obedientes, y que quede claro, que obediencia no es sinónimo de falta de opinión o de personalidad, al contrario cuando un hijo obedece, puede experimentar los favores nuestros, lo cual redunda en su beneficio personal.

Un corazón amoroso y agradecido :
"Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso."  1Cor 13:1-3

Podría seguir citando muchos versículos que hablan sobre el amor, pues esto es lo que vino a enseñar nuestro Señor Jesús;  pero los versículos anteriores resumen un poco el hecho de que sin amor no hay nada. Podemos saber mucho de la palabra de Dios, podemos servir, y tener fe, podemos dar todo a quienes lo necesiten, pero si no tenemos amor en el corazón; de nada sirve. Y no es amar a nuestra familia, no, eso sería super sencillo, es amar a nuestro prójimo sin importar quién sea. 
Lo cual significa que debemos crear espacios de tolerancia y de respeto en nuestras familias, por todas aquellas personas que de alguna manera son distintas a nosotros; ya sea por raza, sexo, religión o condición económica. Debemos ser ejemplo de brazos abiertos para quienes lo necesiten. Debemos llevar la palabra de Dios, como consuelo y aliento, a aquellos que pasen por momentos difíciles. Debemos educar a nuestros niños, creyendo en los derechos de otros. Debemos crear espacios de perdón y diálogo con aquellos que se equivocan. Debemos sembrar económicamente, en los más necesitados.Debemos celebrar el amor diariamente. Y algo a lo que nos lleva 
amar es ser agradecidas y nada más hermoso que un corazón agradecido a Dios. 

"Entrad por sus puertas con acción de gracias,
Por sus atrios con alabanza;
Alabadle, bendecid su nombre." Salmos 100:4

Un corazón que sirve a su prójimo:
Como mujeres estamos llamadas a servir, y no lo tomemos a mal. Hablo de un servicio de amor. Somos aquellas que llevamos los hilos de nuestro hogar, somos las que guiamos continuamente a nuestros hijos, las que acompañamos a nuestros esposos, somos amigas, hijas, profesionales; pero desde el lugar que ocupes en la sociedad estas liderando y sirviendo a tu prójimo, cuando escuchas, aconsejas, acompañas, instruyes, siembras, das ejemplo, luchas, en fin son tantas las formas de servir que me quedaria corto el espacio para nombrarlas.
Jesucristo es el mayor ejemplo de liderazgo y servicio que podemos tomar, Él nos enseñó que para ser lider, primero debes de servir.


Mateo 20:25-26
25 Jesús los llamó y les dijo:
—Como ustedes saben, los gobernantes de las *naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad. 26 Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor.
Mateo 20:27-28
27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo;28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
Para ser una mujer que impacta  en la vida de aquellos que nos rodean, debemos liderar a través de una comunicación asertiva, es decir de forma activa, amorosa y objetiva; y con obras que generen en su espacio bienestar y paz. Sin olvidar claro está, nuestro objetivo mayor, Ser una mujer conforme al corazón de Dios.





lunes, 20 de abril de 2015

Mi principal obstáculo: soy Yo.

Sin importar quienes somos, todos los seres humanos tenemos sueños, metas y objetivos que cumplir en nuestra vida. Pero en ocasiones encontramos muchos obstáculos por vencer y si analizamos cada uno de  ellos, podemos darnos cuenta que practicamente parten de nosotros mismos.


Veamos:

  • El primer obstáculo es  nuestra propia actitud de derrota, frente al primer tropiezo. 


Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos." Efesios 6:18

La palabra de Dios en Efesios 6:18, nos manda a perseverar en oración. No importa lo que suceda con nuestros planes, no importan los tropiezos, debemos perseverar y seguir adelante con lo planificado. Incluso en nuestra vida cristiana nos dejamos vencer, al primer escollo. Si sentimos que nuestras oraciones no han tenido respuesta, desfallecemos y dejamos de orar o de pedir al Padre Celestial y olvidamos que el orar, nos ayudará a mantener la comunicación con Dios y Él hará la obra en nuestra vida, guiándonos de acuerdo a su plan perfecto. Lo mismo sucederá con nuestras empresas o sueños, si perseveramos, lograremos ver y disfrutar del éxito, sin importar el tiempo que nos lleve lograrlo.


  • El segundo obstáculo es la falta de fe en Dios y en nosotros mismos.


"Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán."      Marcos 11:24

Si nuestra fe en Dios falla, que podremos decir de la fe en nosotros ?En Marcos 11:24 Jesús nos enfatiza en creer, incluso antes de ver. Asi mismo debe ser nuestra posición para lograr el cumplimiento de nuestros  planes y empresas. Creamos en nuestra visión, incluso sin verla cumplida, creamos en nosotros mismos, confiemos en nuestras capacidades, les aseguro que nadie está mejor preparado y sabe más del área de nuestra empresa, que nosotros mismos. Asi que adelante!!


  • El tercer obstáculo es el miedo.

"Así que no temas, porque yo estoy contigo;
no te angusties, porque yo soy tu Dios.
Te fortaleceré y te ayudaré;
te sostendré con mi diestra victoriosa."
Isaías 41:10


Tener miedo en ocasiones es normal, e incluso necesario para detener algunos impulsos que como humanos tenemos desde pequeños. Los niños cuando recién están caminando no son temerosos, es por eso que debemos ir detrás de ellos todo el tiempo, de lo contrario caerían por escaleras o treparían por muros peligrosos. Pero ya en el cumpliento de nuestras metas, el miedo no debe existir. Esto no significa que no seamos cuidadosos de los pasos que damos o de las decisiones que tomamos, pero nunca tener miedo de arriesgarnos a realizar nuestros sueños o a cumplir una meta. Una ventaja es ir de la mano de Dios, como lo dice Isaías 41:10, esto nos permitirá enfrentar los desafios diarios con la cabeza en alto y la plena convicción de que podremos superarlos.

Dios está con nosotros, Él nos sostiene y nos da la victoria, entonces...de qué tener miedo?

Para finalizar un versículo que resume nuestra victoria:



"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece."

Filipenses 4:13

miércoles, 15 de abril de 2015

"7 minutos"

Siete minutos para empezar....

"Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie."
Santiago 1:5
Debemos trabajar cada día, en ser mejores seres humanos. Pero para superarnos a nosotros mismos, tenemos que tener disciplina en todas las áreas de nuestra vida, empezando por el área espiritual y pasando por la familiar, la profesional, la personal, la deportiva y la econòmica. Para algunos de nosotros, no es fácil adquirir y mantener una disciplina, pero con la ayuda de Dios, todo lo podemos. 
Hoy quiero hablar de empezar con 7 minutos de nuestra vida, dedicados a Dios. ¿Por qué 7 minutos? Porque es el tiempo que puede estar concentrado un niño entre los 2 y los 3 años, jugando y aprendiendo algo nuevo. Y si no tenemos la buena costumbre de orar largamente, pues podremos iniciar con un tiempo de oraciòn y reflexiòn de 7 minutos. Si un niño de 2 años puede sentarse con un juego o un libro infantil por 7 minutos, cuanto màs nosotros que ya pasamos la barrera de los 18 años, podremos leer la palabra de Dios y entrar en comuniòn con Èl a travès de la oraciòn.
El ejercicio al que te invito en esta tarde, es a leer el versìculo del devocional que se comparte diariamente en la pàgina de facebook, y luego orar porque Dios hable y actue en tu vida; de acuerdo a tus sueños y a tus necesidades, como persona. 

https://www.facebook.com/pages/Devocional-Agenda/861887143863391?ref=aymt_homepage_panel

Te aseguro que seràn 7 minutos de refrigerio para tu vida y tu espìritu, los cuales muy pronto pasaràn sin darte cuenta a ser mucho màs tiempo en la presencia de Dios, lo cual redundarà en tu relaciòn personal con El Señor.

En las otras àreas de tu vida, tambièn puedes iniciar aplicando los 7 minutos diarios, muy pronto te daràs cuenta de que dan resultados maravillosos.
Dedica, 7 minutos a leer sobre tu profesiòn, esto harà que tu conocimiento crezca;
7 minutos a hablar con tu pareja o tu familia màs cercana, te permitirà conocerles y ser màs unidos; 
7 minutos en hacer tu presupuesto diario de gastos, lograràs ahorrar;
7 minutos a planear el logro de tus sueños, te harà feliz;
7 minutos en rutinas de belleza o cuidado fìsico;
...y finalmente y no menos importante 7 minutos, para empezar, dedicados al deporte, (Hay estudios y evidencias de que dan resultados
 http://www.insanity-mind.com/insanitymind_es/la-rutina-de-ejercicios-de-7-minutos-2/), muy pronto veràs y sentiràs los excelentes resultados y ràpidamente llegaràs a romper tus tiempos de ejercicio, valorando tu cuerpo y salud.
Bendiciones.

lunes, 13 de abril de 2015

¿Qué es emprender?


Emprenderv. tr. Empezar a hacer alguna cosa, especialmente cuando exige esfuerzo y trabajo. Acometer.

La anterior definición la tome del portal "The free Dictionary" , pero palabras más o palabras menos, es la definición que se puede encontrar en otros diccionarios. Y la he traído hoy, porque esta hermosa palabra, la debemos usar en todos los momentos de nuestra vida. En la publicación anterior, hablamos sobre el emprendimiento empresarial y planteaba algunas preguntas relacionadas con ello; pero quería aclarar el hecho de que como mujeres, no solo podemos emprender en negocios o empresas propias; también podemos emprender proyectos en nuestros hogares o empleos, lo único que necesitamos es motivación, imaginación y trabajo.

Necesitamos apropiarnos de nuestro papel de líder en el hogar, ya sea que seamos casadas o solteras, motivando a aquellos que nos rodean, a ser mejores seres humanos cada día.
Desde un simple plan de fin de semana, hasta la organización de planes de ahorro para la vejez o la universidad, debe gestarse en nuestra mente y corazón para el bien de los nuestros. Pasando obviamente por proyectos más "fáciles" de desarrollar como el cambio de cortinas, pintura nueva, un pequeño huerto o plantas nuevas para nuestros espacios en casa. 

Por último y no menos importante, debemos ser emprendedoras con nosotras mismas. Busquemos la forma de cuidar nuestra salud, de hacer deporte, de alimentarnos mejor, de mejorar nuestro estilo de vida; al final esto se verá reflejado en nuestras relaciones familiares.

La palabra de Dios en Filipenses 2: 3-8 (NVI), nos enseña de una forma muy puntual, como debe ser la forma de actuar, de una persona que ejerce un liderazgo, ya sea en casa, en el trabajo o en su empresa.
"No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás.
La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús,
quien, siendo por naturaleza Dios,
    no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse.
Por el contrario, se rebajó voluntariamente,
    tomando la naturaleza de siervo
    y haciéndose semejante a los seres humanos.
Y al manifestarse como hombre,
    se humilló a sí mismo
    y se hizo obediente hasta la muerte,
        ¡y muerte de cruz!"

Dios quiere que seamos líderes, pero líderes de servicio. Es decir que cuidemos y sirvamos a nuestro prójimo. Que les ayudemos a desarrollar sus talentos.





jueves, 9 de abril de 2015


"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece"  

                                                                   Filipenses 4:13

Soy una mujer emprendedora...

Cuando Dios es nuestro soporte, todo, absolutamente todo,  lo podemos lograr. Desde aprender cosas nuevas hasta superar nuestras propias debilidades.

Hemos hablado,  sobre desarrollar ciertas actitudes y aptitudes que nos permitirán ejercer un sano liderazgo,  tanto en nuestra vida como en medio de nuestras familias y de esta forma cumplir con nuestros sueños y metas.  Recordemos que debemos tener una visión de lo que queremos;  ser creativas y valientes para no claudicar en nuestros propósitos;  ser entusiastas y comunicar nuestras ideas de la mejor forma posible para lograr nuestros objetivos, ya sean personales o empresariales.Para la consecución de mi sueño o de mis sueños, debo  crear una estrategia que me permita lograrlo. 

La siguiente  gráfica es creada, a partir de la experiencia de algunas  entidades que asesoran mujeres emprendedoras o mujeres de negocio. Estos pasos,  son los que no deben faltar en el inicio de un sueño o empresa. Claro está, que todos estos puntos, deben estar aterrizados a lo que cada mujer quiere lograr, ya sea en el plano familiar o en el empresarial.


                                                                                           Fuente:  oportunitic.blogspot.com

¿Cuál es tu sueño?
¿Tienes habilidades o conocimientos relacionados con tu sueño empresarial?
¿Qué soluciones darías al medio que te rodea, con tu emprendimiento? 
¿Has preguntado, si tu propuesta llama la atención? ¿Existe alguna parecida?
¿Qué ofrecerás,  a tus posibles clientes, de forma diferente?
¿Tienes un cronograma de actividades?, Si no es así, hazlo!!!!
Debes hacer un seguimiento de los avances y hacer los ajustes necesarios.

Este tema se trata ampliamente en el siguiente blog, especializado en nuevas empresas y en personas emprendedoras como tú y como yo.


http://oportunitic.blogspot.com/