La milla extra
Mateo 5:41
“Y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla,
ve con él dos”
Dios nos da una milla extra,
cada vez que le pedimos que nos ayude con nuestra carga. Sus promesas son
generosas e incluso tienen tinte de ilimitadas, somos nosotros los que con
nuestro comportamiento y actitud le ponemos fecha de expiración. Cada vez que
acudimos a Él, recibimos aún más de lo pensado, tanto que nos sorprende y nos
lleva a experimentar lo que es ser hijo de Dios.
Isaías 40:31 “pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas;
levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no
se fatigarán”
Mateo 7:7 “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os
abrirá.”
Filipenses 4:19 “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a
sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.”
Isaías 41:10 “No temas, porque yo estoy contigo; no
desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te
sustentaré con la diestra de mi justicia.”
Josué 1:9 “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas
ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”
Al hacerse hombre a través
de su hijo Jesucristo, Dios no solo da una milla extra, creo que son miles las
que nos ofreció en la cruz, porque Jesús derramó su
sangre y sufrió, literalmente, hasta el último suspiro de vida para nuestra
redención y salvación.
A partir del versículo 38 del capítulo 5 de Mateo, Jesucristo nos enseña la ley
del amor...
Estos versículos
recogen enseñanzas que, si no son practicadas por nosotros, de nada nos valdrá
leer la biblia, orar, ayunar, alabar, etc; ya que el verdadero amor al prójimo, nos permitirá ser reconocidos como hijos, por nuestro padre
celestial que está en los cielos y que hace salir el sol, sobre los buenos y
los malos (versículo 45)
Lo que nos diferencia de
aquellos que no conocen a Dios es el esfuerzo que hemos hecho por tener una
vida diferente, una vida que se centra en Jesús y en alcanzar al menos un poco
de su santidad y de su excelencia. Dar siempre más y lo mejor, es lo que Jesús
nos quiso enseñar, al decir que debíamos recorrer una milla más, en todos los
aspectos de nuestra vida.
Jesucristo nos reta a
caminar una milla extra en:
Nuestra relación con Dios; no es solo limitarnos a orar pidiendo el
favor que necesitamos diariamente; sino establecer una relación permanente e
íntima con el Señor, a través de la lectura de su palabra, de compartir tus
tristezas y alegrías, tus sueños e
ilusiones en función de su palabra y buscar siempre su aprobación en cada uno
de los pasos que des.
Nuestro servicio en la iglesia y fuera de ella; al hablar del servicio debo tener claro
que mis talentos deben ser aprovechados tanto en la iglesia como fuera de ella.
Debo pensar que servir en la casa de Dios, es precisamente para Él, aunque de
esta forma se beneficien todos los miembros de la iglesia, pero que mejor que
servir al prójimo que tanto ama Dios. Esto no debemos verlo como una
obligación, sino como el privilegio de hacer algo que espera Dios que hagamos.
En nuestra familia; debo
estar atento a dar la milla extra cada día del día y no solamente en el
servicio de bienestar físico, sino en ser un atalaya permanente, cuidando de
los hijos, del esposo o esposa, orando, enseñando a orar y a dar tiempo a Dios,
a cumplir con sus preceptos y a tener a Dios como eje principal en nuestras
vidas y hogares.
con nuestros diezmos y ofrendas, no
debo limitarme únicamente a la norma, no. Es decir debo seguir la ordenanza de
Dios, de llevar los diezmos al alfolí, pero si me es posible diezmar, ofrendar
y sembrar; debo hacerlo con agrado, con alegría porque se, que de esta manera
la obra se multiplica y la casa del Señor goza de prosperidad económica. Siendo
esto de doble bendición para mi vida y la de mi familia, porque el que
abundantemente siembra, abundantemente cosechará.
Al compartir la palabra de Dios, a
aquellos que no la conocen o no la viven; debo esforzarme por dar la milla
extra, ya que mi testimonio de vida, es la carta de presentación del evangelio
que quiero dar a conocer. No puedo hablar de que Dios es amor, cuando todo el
tiempo busco pelea, o que Dios nos bendice cuando soy una persona negativa y
triste.
En el trabajo o en el
estudio; la milla extra en estas áreas de nuestra vida, simplemente nos llevarán a encontrar la excelencia en todo lo que haga, como profesional, como empleada, como empresaria, o simplemente como una estudiante; sin importar la edad que tenga.
Damos la milla extra cuando logramos:
Poner la otra mejilla.
Dar cuando te piden.
Prestar cuando te piden
prestado.
Amar a nuestros enemigos.
Orar por quienes nos
persiguen.
Amar al prójimo como a
nosotros mismos.
Tratar a los demás como
queremos ser tratados nosotros.
v Finalmente
quiero compartir con ustedes que, cuando somos personas que estamos
dispuestos a ser excelentes y hacer más de lo que debemos, somos seres humanos
que marcamos la diferencia a nuestro alrededor, logrando alcanzar nuestras
metas e impactando a través del servicio.
Recordemos
lo hermoso que hizo Jesús, recorrió esa milla extra por amor a nosotros. No
solo trajo el mensaje del Padre, sino que murió por nosotros.
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| Árbol de Guayacán. (Popayán-Cauca) |




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