Conocer a Dios
Es muy distinto conocer datos
o la vida de una persona en particular, a través de otros o de la lectura de su
biografía; a conocerla personalmente, a
hablar con ella o a pasar tiempo con ella, lo que permitiría tener certeza de
lo que esa persona es, lo que le gusta, sus metas, etc.
Así mismo es con Dios,
muchas personas piensan que por que leen la biblia, memorizan versículos,
asisten a los cultos sin falta, colaboran en el templo, diezman, etc; conocen a
Dios y creen conocer la voluntad del Señor; pero esto es algo muy distinto a
conocer realmente a Dios; y no me siento avergonzada de decirles que cada día debo
esforzarme más por conocerle, llegar más a él; porque el Señor me conoce tan
bien, pero tan bien, que a veces siento vergüenza de que a pesar de mis fallas
y pecados, Él se preocupa por darme todo, pero todo es todo lo que yo quiero
por capricho y por necesidad, pero soy consciente de que yo no le conozco lo
suficiente, que debo ahondar en su amor por mí.
Para conocer a Dios hay que cumplir
con varios requisitos:
1. Entender
el sacrificio que Jesús hizo en la cruz por nosotros: su muerte pagó el precio
por nuestros pecados. De lo contrario, nuestros pecados no nos permitirían el
conocer a Dios.
Jesús no era pecador, pero murió como pecador
2 Cor 5:21, Al
que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que
en él recibiéramos la justicia de Dios.
En ese
tiempo la ley de la muerte era para los pecadores, por eso Pablo dice:
(Gálatas 2:19) Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para
Dios. y todo los que creemos en
Cristo somos incorporados a Él en su muerte, pero obviamente también a la nueva
vida Romanos 6:3-11 ¿Acaso no saben
ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús en
realidad fuimos bautizados para participar en su muerte? 4 Por tanto, mediante
el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, a fin de que, así como
Cristo resucitó por el poder[a] del Padre, también nosotros llevemos una vida
nueva.
5 En
efecto, si hemos estado unidos con él en su muerte, sin duda también estaremos
unidos con él en su resurrección. 6 Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue
crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de
modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado; 7 porque el que muere
queda liberado del pecado.
8
Ahora bien, si hemos muerto con Cristo, confiamos que también viviremos con él.
9 Pues sabemos que Cristo, por haber sido levantado de entre los muertos, ya no
puede volver a morir; la muerte ya no tiene dominio sobre él. 10 En cuanto a su
muerte, murió al pecado una vez y para siempre; en cuanto a su vida, vive para
Dios.
11
De la misma manera, también ustedes considérense muertos al pecado, pero vivos
para Dios en Cristo Jesús.
En
este punto retomo el versículo 6; Es maravilloso darme cuenta
como esa vieja mujer murió y con ella los pecados que me tenían prisionera mental
y físicamente. Darme cuenta que podía ser libre y buscar una nueva vida sin
cargas y sin miedos.
En Gálatas 2: 20 leemos que “Con Cristo estoy juntamente crucificado,
y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo
vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”
El viejo hombre o mujer ha muerto y si Cristo
vive en mí, yo vivo por gracia. Y pues sí,
tengo una vida aquí en la tierra con
todas las vicisitudes y necesidades como cualquier ser humano, pero disfrutando
de una vida interior en Cristo, con la certeza del amor que nos tiene, lo que
se pone de manifiesto cuando Pablo dice que se entregó por su salvación
2. Pero
yo debo entender este sacrificio y recibirlo en mi corazón Juan
1: 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios
El
que Jesús fuese crucificado no salva automáticamente a nadie, sino a aquellos
que se apropian, o que nos apropiamos por fe a la salvación que Dios ha puesto
a disposición de todos aquellos que nos acerquemos con arrepentimiento y fe.
Aceptar
a Jesús como nuestro Salvador personal es poner nuestra fe y confianza en Él. Ninguno de nosotros es salvo por la fe
de otros. Nadie es perdonado por hacer ciertas obras. El único camino para ser
salvo, es aceptar personalmente a Jesús como nuestro Salvador, confiando en Su
muerte como pago por mis pecados, y en Su resurrección como su garantía de la
vida eterna
(Juan
3:16) Porque de tal manera amó Dios al
mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no
se pierda, mas tenga vida eterna.
En
muchas ocasiones, hay personas que conocen conceptualmente el sacrificio que hizo el Señor Jesucristo,
pero no le han recibido genuinamente en
el corazón, siguen viviendo una vida, con doble fondo; hoy día conocemos el testimonio
de Cristine D´Clario, quien cuenta a
través de entrevistas y un libro, como ella a pesar de vivir una vida mundana
en pos de fama y reconocimiento, era la
cabeza de un ministerio de alabanza, pensando incluso estar bien, pues aunque
era pecadora Dios actuaba donde ella estaba, porque Dios obra donde Él dispone,
sin importar quién este alrededor.
3. Tener claro la afirmación que hace el
Señor Jesús en Juan 14:6 Jesús le
dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por
mí.
Jesús
es el único camino de salvación porque es el único que puede pagar nuestra
penalidad por el pecado (Romanos 6:23).
Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en
Cristo Jesús Señor nuestro.
Jesucristo
vive en mi, y si vive en mi yo puedo ir al Padre Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado,
y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo
vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí
“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay
otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos
4:12).
4. Estudiar
y conocer la palabra de Dios. El Señor ha permitido que le conozcamos a través
de sus palabras, es como cuando nos escribimos cartas o notas o emails con
nuestro enamorado o esposo. Le conocemos tanto que ya sabemos las muletillas
que usa, lo que quiere decirnos en el trasfondo; así es Dios con su palabra,
nos muestra sus promesas y su voluntad.
Pero
no se puede quedar solo en estudiarla, debemos entenderla, aplicarla y
obedecerla; debemos ser fieles a ella.
5. Orar y adorar: Acaso fallamos en esto?, no
creo, si de algo nos preciamos los creyentes es en que todos los días sin falta
oramos y adoramos a Dios, a través de la alabanza; pero es necesario, que la oración
y la adoración vayan de la mano con una fe inmensamente grande, acompañada de
paciencia y comprensión, para cuando la voluntad de Dios sea distinta a
nuestros deseos.
Beneficios de conocer a Dios
Paz
“Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios(2 Pedro
1:2)“. Cuanto más conoces a Dios, más en paz
estarás. Seguro que habrá luchas y reveses, pero en medio de ello tendrás una
sensación de bienestar porque podrás sentir su cercanía. El conocimiento de
Dios es la base de nuestra salvación.
Sabiduría
La sabiduría es ver las
cosas de la manera adecuada. La revelación es cuando Dios sobrepasa las
limitaciones de nuestra mente y nos muestra cosas que de otra forma no
sabríamos. En lugar de encontrar solución a los problemas de la vida sólo
ocasionalmente, puedes caminar a diario en el “espíritu de sabiduría y
revelación”.
“espíritu de sabiduría y de revelación
en el conocimiento de Él“. (Efesios 1:17)
Bendiciones
Cuanto más conoces a Dios y
obedeces su voluntad, más experimentarás sus bendiciones. “Guarda sus
estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien
a ti y a tus hijos” (Deuteronomio 4:40).
La bendición ya está, y es
el conocer a Dios, el estar cerca de Él, el sentirlo, el tenerlo, el
comunicarme con Él, saber que me ama, que murió por mí, el saber que me conoce, que no me niega nada,
que si le pido me da, que si le pido más….más me da.
